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“Me parece mal [que haya manteros en la cárcel]” 4 de marzo de 2009 ![]() Eduardo Bautista, contesta en una extensa entrevista concedida al diario catalán El Periódico sobre la entidad que dirige, las bodas, el P2P o el top manta. acam.es reproduce, íntegra, debido a su interés la entrevista al presidente del Consejo de Dirección de SGAE publicada el pasado domingo con el titular “Los que atacan a la SGAE siguen tácticas fascistas”
P–La imagen pública de la SGAE deja mucho que desear. R–La imagen publicada, que no la pública, abunda en un estereotipo que dice que la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) es una organización voraz y carroñera que persigue y avasalla. Ciertas publicaciones insisten en dar esa imagen de nosotros. Quienes nos atacan siguen una táctica fascista, consistente en insistir en la mentira hasta que parece una verdad. Invito a que comparen nuestra labor con la que realizan las entidades similares en el resto de Europa. Todo lo demás está contado desde la perspectiva de quien, sencillamente, no quiere pagar por los derechos de autor o cuestiona la propiedad intelectual. P–¿Todos los que ven un excesivo afán recaudador por parte de la SGAE son víctimas de esa campaña? ¿No es posible que aquí también se cometan algunos errores? R–Seguro que cometemos errores, pero no se corresponden con lo que se publica. Lo primero que hay plantearse es si cobrar por los derechos de autor es un error o una virtud. Yo creo que es una virtud. Y además, es a lo que obliga la ley. Los cobramos con todas las medidas legítimas, pero la imagen que la gente tiene de nosotros es que nos colamos en las bodas para divulgar lo que grabamos. Nosotros nunca hemos hecho eso. P–La Agencia de Protección de Datos les ha multado por realizar esas grabaciones a escondidas en ciertas bodas. R–En primer lugar, esas pruebas han sido aceptadas en el juzgado. La Agencia ha dicho que nosotros hemos roto los principios de protección de datos. Nosotros pensamos que no, por eso hemos recurrido. Se produce una quiebra cuando alguien utiliza esa grabación para publicarla o vendarla a terceros. Pero nosotros las hemos utilizado para el uso que nos permite la ley. P–Tengo un amigo que se casa en septiembre. ¿Puede estar tranquilo? R–Depende de donde se case su amigo. Si lo hace en su casa, puede poner la música que quiera y no aparecerá nadie de la SGAE. Pero si lo hace en un sitio público, como un bar o un restaurante, ese local debe pagar por usar la música. Si cobra por la comida, los camareros y la luz, ¿por qué no por la amenización musical? ¿Sabe cuánto paga por eso? P–Según sus tarifas, para una boda de 300 invitados, unos 200 euros. R–No llega. Es el 2% del precio del cubierto. No sé por qué la gente no seescandaliza por pagar 90 euros por cada cubierto y sí por abonar ciento y pico de euros por la amenización musical de todo el convite. Salvo que cuatro periodistas entiendan que eso es un escándalo y se dediquen a sacarlo un día, y otro, y otro. Al final el público se impregna de lo que va oyendo. P–Usted exige que mi amigo pague, aunque en su boda suenen valses de Stravinsky, no canciones de Víctor Manuel. R–¡Hombre, por favor! En una boda no se ponen valses de Stravinsky. En una boda la gente escucha la música que oye en su vida cotidiana, en la radio, la que lleva en el iPod. P–Bueno, eso usted lo presupone. R–No lo presupongo, es que en el 90% de los casos se trata de repertorio protegido. Y si hay duda, se manda a alguien que lo grabe para comprobarlo. P–Entonces, avisamos a la gente: va a seguir habiendo inspectores de la SGAE colándose en las bodas para grabar a escondidas. R–No son inspectores, son representantes de la SGAE. Van a bodas, a restaurantes, a discotecas, a hoteles. Y seguirán yendo. Si no, ¿cómo sabemos nosotros qué música está sonando en estos lugares? La inmensa mayoría de los locales respetan este cobro. Al final lo añaden en la factura y lo pagan los contrayentes. Se trata de un consumo más, igual que la factura de la luz o el agua. P–Así que las quejas contra la SGAE son inducidas. ¿Cuál es esa mano negra que les ha convertido en los malos de la película? R–No hay ninguna mano negra. En primer lugar, hay muchos abogados que, entrando al trapo de este tema, consiguen hacerse con litigios de los que sacan dinero. Pero nosotros trabajamos con 400.000 establecimientos que hacen uso de los derechos de autor y solo tenemos un índice de litigios del 4%. Si tuviésemos problemas con todos nuestros clientes, estaríamos todos los días en los juzgados, en vez de dedicarnos a lo que nos dedicamos, que es a cobrar. P–¿La culpa es de esos abogados? R–Aquí el problema es que hay una serie de personas que tratan de esquivar un derecho, porque la propiedad intelectual no está explicada tan clara como la propiedad privada. En los colegios se debería enseñar a los niños que igual que uno no coge una pieza de fruta de un puesto, tampoco puede usar una obra que está protegida. Pedimos el respeto que se nos da en Italia, en Francia, en Alemania. En esos países, las bodas, los bautizos y los funerales pagan derechos y nadie lo discute. Aquí, de repente, se ha puesto de moda cuestionar la función de la SGAE. Este problema lo tenemos solo aquí, y está agitado por una serie de columnistas que elaboran tesis sobre la voracidad de la SGAE con las bodas sin leerse la ley de protección intelectual. P–Están perdiendo la batalla de la imagen. ¿Qué alternativas barajan para solucionarlo? R–Le digo cuál sería la solución: bajar las tarifas y darle a mis socios menos dinero. Tan sencillo como eso. Me siento a negociar con los bares y les digo: en vez de 10, les voy a cobrar 5, y a cambio hablen bien de mí. Pero yo trabajo para 93.000 autores que viven de lo que genera su obra. P–¿Qué solución se le va a dar a las descargas ilegales de internet? R–La batalla del futuro es la calidad del producto, no su accesibilidad. El mp7, el mp21, las cápsulas de estándares de calidad. Todo eso se impondrá.El P2P será el catálogo de muestras, pero cuando tú quieras calidad, no te vas a conformar con un fichero aplastado y sin calidad. P–Entonces, la gente podrá seguir bajándose películas y discos del eMule,pero cuando quiera calidad, tendrá que pagar. R–No. Cerrarán el eMule en cualquier momento porque es una actividad ilegal. Podrán intercambiarse ficheros en pequeños formatos y en el ámbito familiar, como se ha hecho toda la vida. Pero lo otro tiene los días contados. El regulador ha hecho la vista gorda durante demasiado tiempo. Cuando el vicepresidente norteamericano Joe Biden venga a España, una de las cosas que le va a decir al Gobierno español es: “Oiga, acabe ya con esta ruptura de las reglas de juego”. P–Personalmente, ¿cómo se ve en medio de esta batalla? ¿Le afecta ser uno de los personajes más insultados por los internautas españoles? R–Hago lo que me encargaron. Me dijeron: “Busca las soluciones paraque esta asociación se proyecte en el siglo XXI con todas las garantías”. Y estoy en ese proceso, hasta que me manden a casa. Llevo en este cargo desde 1996 y no pienso en la jubilación. Lo que dicen de mí por ahí no me afecta. No tengo fantasmas en los armarios, ni me van a sacar escándalos. Soy una persona de valores. P–¿Se han planteado no ser tan estrictos en la aplicación de la ley? R–Algunos asesores nuestros dicen que deberíamos hacer como El Corte Inglés: te gastas 25 millones de euros al año en publicidad y limpias tu imagen. Nosotros preferimos gastarnos ese dinero en generarun sistema para que nuestros socios tengan más oportunidades paradesarrollar su trabajo. Tenemos un acuerdo con la Universidad de Berkeleypara montar una escuela en Valencia, otro para abrir un cine enMadrid, sistemas de enseñanza en línea y presenciales para nuestros asociados, hemos restaurado teatros en Barcelona, Bilbao, Valencia, Sevillay Madrid, hacemos cursos para parados. Esto es mucho más revolucionario que alimentar a las empresas de publicidad para que limpien nuestra imagen. P–Hay 63 personas en la cárcel por vender en el top manta. ¿Qué opina? R–Me parece mal. También me parece mal que a una señora la separen de su hijo porque le ha dado una bofetada, pero si algo está tipificado como un delito, se debe aplicar la ley. Si se quiere cambiar la ley, que se cambie. Y, ¡ojo!, no se está deteniendo a los manteros por vender discos en el top manta, sino por no tener papeles. Tanto generoso como hay por ahí, lo que podría hacer es generar trabajo para que tengan papeles. © El Periódico por Por Juan Fernández |
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