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OPINION
Creative Commons solo favorece a una “cuadrilla de oportunistas”
16 de mayo de 2005

La Directora General de BMR y la revista Forbes ponen en su sitio a las licencias de uso compartido calificándolas, también, de ser sólo útiles para los “aficionados.”

Emma Pike es, desde septiembre de 2004, directora de la sociedad de gestión de derechos de autor británica British Music Right’s (BMR). Antes representó a la Federación Internacional de Productores de Fonogramas (IFPI) en Bruselas. El pasado 15 de marzo la revista M publicó este artículo suyo, titulado “Todo lo que necesita conocer acerca de Creative Commons”, en el que desvela la “verdad” de las mismas, advirtiendo a los autores profesionales sobre la letra pequeña de estas licencias.

Por su parte, la revista norteamericana Forbes, citada por Pike en su artículo, se refiere a los defensores de las licencias CC como a una “cuadrilla de oportunistas” que no son “capaces de crear.” Por otro lado, los casos de los músicos Gilberto Gil y David Byrne, cacareados hasta el agotamiento por los "comuneros” son, probablemente, irrepetibles. El editor de la revista Wired que distribuyó un CD licenciado con 16 canciones CC –entre ellas las de Gil y Byrne-, asegura que tuvieron que emplear un año de trabajo para reunir los 16 cortes ya que se trataba de “personas que hacen de la música su sustento y tuvieron que querer sacrificar esto.”

TODO LO QUE NECESITA CONOCER ACERCA DE CREATIVE COMMONS
“Las Creative Commons (CC) son un nuevo tipo de licencias, originarias de Estados Unidos, que ahora están expandiendo su uso a escala internacional. Se supone que la licencia ofrece un concepto alternativo de derechos de autor al permitir a los creadores fomentar la difusión y reutilización de sus obras protegidas, sean éstas películas, imágenes, música, textos literarios o científicos. Pero, de hecho, las CC ofrecen considerables beneficios para los usuarios de Internet que desean utilizar las obras de los creadores sin la obligación de obtener un permiso y aportan muy pocas ventajas a la comunidad creativa.

LANZAMIENTO DE LAS CC EN EL REINO UNIDO
Las licencias CC apenas suponen una desviación de los estándares actuales de los derechos de autor. Fundadas en 2001 por Lawrence Lessing, un catedrático de Derecho de la Universidad de Stanford, las licencias CC se basan, en realidad, en leyes de derechos de autor existentes y alientan a los creadores individuales a firmar una licencia especialmente redactada para donar su obra para uso público.

Los creadores pueden escoger entre once tipos de licencias que permiten a los derechohabientes seleccionar la protección o los derechos que deben ser respetados al utilizar sus obras. Creative Commons se ha embarcado en un gran programa de atribución de licencias para usos fuera de los Estados Unidos. Dentro del mismo, en marzo de 2005, ha lanzado su licencia para usos en el Reino Unido. Adaptada a partir de su versión estadounidense para cumplir con la jurisprudencia del Reino Unido, la licencia inglesa/galesa no permite a los creadores renunciar a sus derechos morales, tal y como sucede en los Estados Unidos. Ya se están acometiendo acciones para la aprobación de licencias de otras jurisdicciones específicas en el resto de la Unión Europea, Australia, Brasil, Canadá, China y Japón.

¿COPIAR ES CREAR?
En el número de primavera de 2005 de M (la revista de música para los miembros de la MCPS-PRS), Emma Pike, Directora General de British Music Rights, aconseja a los creadores que tengan absolutamente claro antes de firmar una licencia CC que "no ofrecen ninguna remuneración, se extienden durante toda la vida de los derechos de autor de la obra, se aplican en el mundo entero y no pueden ser revocadas".

Además, los creadores que ya han asignado sus derechos a una sociedad de recaudación no pueden otorgar estas licencias, que extinguen estos derechos. De hecho, las licencias Creative Commons sólo pueden suscribirse para los derechos que no han sido asignados a una sociedad de autores. Para los creadores que deseen vivir de sus obras, todavía no se ha aclarado cómo se pueden recuperar en el futuro estos derechos, una vez revocados.

La revista Forbes ha sugerido que "Lessig no es un buen amigo de los creadores. Su ataque a los derechos de autor favorece en gran medida a una cuadrilla de oportunistas que sostienen que copiar es crear porque no son capaces de idear nada sin reutilizar directamente material protegido por los derechos de autor".

Los partidarios de estas licencias se incluyen en una de estas dos categorías: los aficionados que no tienen el objetivo a largo plazo de ganarse la vida con su obra o los artistas establecidos internacionalmente que donan su obra al público. Para la inmensa mayoría de los creadores, la solución que ofrecen las Creative Commons, aunque parezca seductora, no reporta un beneficio real e impide, en definitiva, la protección adecuada de sus derechos básicos, la distribución y la remuneración por sus obras.”

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