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El pesimismo se adueña del sector musical por culpa de la piratería
2 de febrero de 2005

III Encuentro de Creadores en BCN: Los autores audiovisuales abogan por “educar el gusto de los espectadores” para hacer frente al aluvión de cine estadounidense. Teo Cardalda, presidente de la Asociación de Compositores y Autores de Música (ACAM), alerta de que los planteamientos de la industria discográfica “se han quedado obsoletos".

Los problemas de los autores en los diferentes sectores centraron la primera jornada de debates del III Encuentro de Creadores, que se celebra en Barcelona por iniciativa de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Las palabras más apesumbradas se escucharon en la mesa sobre música popular, un debate que abarrotó el CaixaForum con más de 150 músicos y compositores de toda España y países de la América hermana. La colonización por parte del cine estadounidense se convirtió en caballo de batalla en el foro de los autores audiovisuales, desplazados al Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, mientras la “lucha contra el fast-food cultural”, en expresión del editor Jorge Herralde, centró el debate sobre el mundo editorial en la Universitat Oberta de Catalunya.

“La vida es una catástrofe tranquila”. El cantautor catalán Jaume Sisa recurrió a esta cita del compositor impresionista francés Erik Satie para plasmar su desazón por el desarrollo de los acontecimientos en el mundo de la música. “Con el auge de las descargas ilegales, de aquí a diez años nadie se va a comprar un disco”, pronosticó, “y ya estamos asistiendo al cierre de tiendas, de estudios musicales y la drástica reducción de recursos para todo el mundo. Un panorama así destroza a los que empiezan y a los que siguen”.

Teo Cardalda (Cómplices, Golpes Bajos), presidente de la Asociación de Compositores y Autores de Música (ACAM), alertó de que los planteamientos de la industria discográfica “se han quedado obsoletos”, igual que aspectos como su trato con las radios “y la fórmula ya anticuada de pagar por sonar”. “Es el momento de un compromiso gubernamental con la música a través de la televisión pública”, sugirió. “Hemos sufrido cuatro años de programas insufribles y ahora es la oportunidad de plantear proyectos más rigurosos, como el programa que tuvo Miguel Bosé, y que Los conciertos de Radio 3 no se emitan a las tantas de la madrugada”.

El presidente de EMI, Manolo Díaz, tuvo que hacer frente a algunas críticas a la gestión de las compañías multinacionales, pero recordó que detrás de toda la crisis está la negra mano de la piratería. “Lo más grave de todo es que se ha perdido el prestigio de la música. La piratería contribuye a devaluar el cedé como obra. Ahora, cuando le regalas un disco a tu novia, es como si regalases un kleenex usado”.

Díaz asumió, eso sí, que las grandes compañías han ido perdiendo “el amor por la música” y aplicando modelos menos sentimentales de negocio. “Pero que nadie olvide que la piratería limita los recursos para los artistas de menos éxito y hace imposible apuestas de riesgo. Ante la falta de recursos, nos vemos obligados a concentrarnos en lo que ya funciona, en lo consagrado”. Y una consecuencia de todo ello se ve, a su juicio, en el colosal éxito de Kiss FM, que ahora intentan imitar incluso las radiofórmulas. En consecuencia, ante la masiva emisión de viejas canciones de éxito, la posibilidad de promocionar productos novedosos resulta “aún más y más limitada”.

Así las cosas, el presidente de la Asociación de Artistas, Intérpretes y Ejecutantes (AIE), Luis Cobos, no dudó en reclamar medidas excepcionales por parte de los poderes públicos, “que deben ayudarnos ahora igual que harían en un momento de crisis con el sector naval o pesquero”. Y enumeró: “Asumamos que los artistas se encuentran en peligro de extinción y que la crisis es más profunda de lo que nadie había llegado a imaginar. Y mientras todo esto sucede, las compañías de telefonía se dedican a vender banda ancha animando a robar en Internet 24 horas al día con tarifa plana”.

El discurso matinal de la ministra Carmen Calvo, en la inauguración del III Encuentro, con una apasionada defensa de la diversidad cultural, fue objeto de numerosos comentarios. El más enfático fue Teo Cardalda. “Ha pronunciado un discurso brillantísimo, hecho sin papeles y mirando a los ojos”, dijo.

CINE PROPIO PARA SER DIVERSOS
Al mismo tiempo, en la mesa audiovisual, las gentes del cine pedían a la Administración que proteja el sector audiovisual frente a la colonización americana, que se traduce en que el 80% de los cines del mundo programa películas estadounidenses mientras el resto de mercados deben repartirse el exiguo 20% restante. “Tenemos que proteger el cine para ser diversos”, sugirió el director cinematográfico Pere Portabella. Y abundó: “La diversidad significa que cambia el gusto del espectador, que aprende a disfrutar obras y estilos bien distintos a esa cosa americana que ahora le echan en la gran pantalla. Y para eso sería muy necesario que el Gobierno apostara por las productoras independientes y el cine europeo, a ser posible con la colaboración cómplice de los medios de comunicación”.

El también realizador cinematográfico Miguel Hermoso insistió en que el cine estadounidense “es el que fabrica la demanda actual”, por lo que la solución pasaría por crear demanda de cine europeo. “En consecuencia, necesitamos que las instituciones europeas garanticen económicamente el cine en Europa”. Por su parte, el presidente de los músicos audiovisuales (Musimagen), Bernardo Fuster, sugirió que la futura revisión de la Ley de Propiedad Intelectual incluya la defensa del autor “frente a prácticas de la gran industria, sobre todo las de esas cadenas de televisión que reclaman el 50% de sus derechos a los autores”.

MAS "LIBRERIAS VOCACIONALES"
La mesa redonda sobre el panorama literario español fue la menos concurrida, pero contó con voces lúcidas y combativas como la del editor Jorge Herralde, que demandaba del Gobierno “medidas concretas para combatir el fast-food cultural”. En contraste con ese tipo de publicaciones, Herralde sugirió a las autoridades: “Por favor, tomen medidas para proteger las librerías vocacionales, sin las cuales los pequeños editores y escritores estarían desamparados”.

El secretario general de la Fundación Autor, Francisco Galindo, terció en el debate para recordar que la cultura del ocio “ya no es en absoluto marginal en las sociedades desarrolladas”, hasta el extremo de que, en el caso español y con los datos de 2002 en la mano, aporta ya un 6% al Producto Interior Bruto. “En Estados Unidos la cultura es la segunda industria exportadora, y allí saben lo que eso significa. Ya el presidente Hoover demostró en los años 30 que los países donde el cine estadounidense lograba mayor índice de penetración también compraban dos veces más coches de americanos…”.


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