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Hezbolá y Al Qaeda también se estarían beneficiando de la falsificación de cd´s
16 de diciembre de 2004
Otro de los aspectos a destacar del artículo de Pedro Farré, "Mafias y Piratería Cultural", publicado en la edición española de la revista estadounidense Foreign Policy, sería la vinculación existente entre organizaciones terroristas y mafias piratas. Estas últimas utilizarían parte de los ingresos obtenidos con la piratería cultural para financiar actividades delictivas de las primeras.Pedro Farré, actualmente director de Relaciones Institucionales y de Gobierno Corporativo de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), señala en su artículo que según un reciente informe del Grupo de Acción para los Delitos contra la Propiedad Intelectual de Interpol la implicación de grupos terroristas en el negocio de la falsificación viene dada generalmente de forma indirecta, mediante el logro de fondos para financiar sus actos que tendrían su origen en la mafias piratas simpatizantes con la causa. Farré señala que “la Agencia Tributaria española, por su parte, ha puesto de relieve el atractivo económico que tiene esta actividad fraudulenta para las mafias: fabricar y distribuir un kilo de copias ilegales de música y cine es cinco veces más rentable que vender un kilo de hachís.” Los que siguen son algunos de los párrafos de dicho artículo extraídos, íntegramente, del número seis de Foreign Policy correspondiente al periodo diciembre enero de 2005. “Alrededor de 17 millones de discos, cerca del 20% de las ventas totales de compactos, se compraron en el top manta en España en 2003. Las redes que controlan el suculento negocio de la piratería explotan la situación límite de los inmigrantes ilegales -a quienes, en ocasiones, ellas mismas han introducido en el país- y reinvierten sus beneficios en el tráfico de drogas e incluso el terrorismo.” “Si bien este gran negocio callejero supone grandes pérdidas para los autores y las empresas de ocio y entretenimiento, hay una consecuencia mucho más preocupante: el vínculo entre la piratería de productos culturales y la delincuencia organizada, que utiliza la fabricación y distribución de CD y DVD piratas para financiar otras actividades delictivas, principalmente tráfico de drogas, de inmigrantes e incluso terrorismo, según un reciente informe del Grupo de Acción para los Delitos contra la Propiedad Intelectual de Interpol. La implicación de grupos terroristas (Hezbolá, grupos chechenos, Al Qaeda, entre otros) en el negocio de la falsificación no consiste siempre en la participación directa en la producción, distribución o venta de los productos falsificados, sino que en muchas ocasiones son sus simpatizantes o activistas quienes están involucrados en el negocio y les envían donaciones a través de terceros. Es difícil seguir la pista a estos fondos, pero Interpol ya alertó en verano de 2003, en la comparecencia de su secretario general ante el Comité de Relaciones Internacionales del Congreso de EE UU, de que los delitos contra la propiedad intelectual se están convirtiendo en el método de financiación preferido de algunos grupos terroristas.” “El problema sólo puede atajarse desmantelando los grandes centros de producción controlados por las mafias, cuya instalación en España ha contribuido decisivamente al gran crecimiento de los índices de piratería en España, por encima de otros países del entorno, porque han hecho posible la existencia de un abundante mercado ilegal en el que la demanda, de forma sencilla, puede abastecerse.” “Además, el desarrollo tecnológico ha permitido un acceso más económico y sencillo a los dispositivos de copiado de obras intelectuales. La calidad de estas copias caseras, pese a no realizarse con los mínimos controles ni con las mejores condiciones técnicas, es, muchas veces, similar a las industriales, al menos por lo que respecta a los productos musicales (no tanto, en cambio, en la calidad de los DVD). Otra de las razones del auge de la piratería ha sido la inicial permisividad de las autoridades con este fenómeno.” “El comercio de productos pirateados afecta gravemente a todos los sectores de la industria cultural del ocio y el entretenimiento, sobre todo a la música y, últimamente, también al cine. Vulnera de forma grave y directa los derechos económicos de los agentes que intervienen: creadores, intérpretes, estudios de grabación, compañías propietarias de las grabaciones, fabricantes, distribuidores, establecimientos de venta al público, entre otros. Además, este fenómeno lesiona también los intereses de la Hacienda Pública, ya que supone . una disminución de su recaudación impositiva a causa del fraude fiscal en los distintos impuestos (IVA, sociedades, IRPF...).” “Pero la piratería no sólo tiene efectos negativos sobre personas o colectivos concretos: hay que recordar que genera un florecimiento de actividades sumergidas y delictivas, y favorece así el establecimiento en nuestro país de peligrosas redes mafiosas detrás. Por ello, la conclusión no puede ser otra: los poderes públicos deben poner medios efectivos para su erradicación.” Foreign Policy es una revista bimestral especializada en política internacional editada en EE.UU. desde 1970. A partir de enero de 2004 circula en nuestro país la versión española tras el acuerdo alcanzado por los editores estadounidenses con la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE). Foreign Policy es distribuida por Promotora General de Revistas, S.A. (PROGRESA) perteneciente al Grupo PRISA.
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